EL ISTITUTO QUERETANO DE LA CULTURA Y LAS ARTES
Y
EL GRUPO MANDORLA
Presentan
EL OSO, de Antón Chéjov.*
* Proyecto apoyado por el programa “Apoyarte-2009” del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes.
REPARTO:
Yelena Ivánovna Popova………….. JESSICA ELÍAS.
Grigori Stepánovich Smirnov……… FERNANDO VALENCIA.
Luká……………………………….. RODRIGO NUÑEZ.
Diseño de escenografía
e iluminación………………………. FERNANDO FLORES.
Realización de vestuario…………… LETICIA MÉNDEZ.
Dirección:…………………………. LEONARDO CABRERA.
SINÓPSIS.
Una joven viuda ha decidido aislarse del mundo y encerrarse en su habitación, para demos-trarle a su difunto marido que ella es muy fiel y buena, a pesar de los esfuerzos de su criado Luká, quien intenta en vano convencerla de que salga a divertirse de vez en cuando. La visita de un terrateniente llamado Smirnov lo cambiará todo, ya que éste viene a cobrarle a la viuda Popova, un dinero que le quedó a deber el difunto marido; ella accede a pagarle pero no de inmediato ya que su administrador no se encuentra. Smirnov, furioso de que sus acreedores no le paguen, decide permanecer en esa casa hasta que le den su dinero, desatándose así, una simpática batalla entre el terrateniente y la joven viuda- con el criado de por medio-, al grado en que llegan a desafiarse mutuamente a duelo. Sin embargo, ambos personajes terminan enamorándose y la obra concluye con un tierno beso.
ANTÓN CHÉJOV (1860-1904).
Nacido en Taganrog, un pequeño pueblo al sur de Rusia, Antón Pávlovich Chéjov tuvo desde muy joven que ayudar a mantener a su familia, ya que su padre, un comerciante, quedó muy pronto en la ruina, y sus dos hermanos, uno periodista y otro pintor, caen en el alcoholismo.
En 1879 se traslada a Moscú en donde ingresa en la facultad de Medicina, profesión que estudia y practica y por la cual contraerá la tuberculosis que acabará con su vida.
En 1882, siendo ayudante en un hospital y, en parte por un interés personal, en parte por necesidades económicas, comienza a escribir pequeños cuentos, los cuales para su sorpresa, gustan mucho y comienzan a darle gran prestigio, sobre todo en San Petersburgo, hasta que el editor de una revista llamada “Tiempos nuevos”, Suvorin, comienza a pagarle 100 rublos por cada cuento y lo motiva a que se dedique más en serio a la literatura y que aproveche su talento; Chéjov, aunque asustado, decide seguir escribiendo no sólo cuentos sino también siente interés por el teatro, ya había escrito en 1880 su primer intento Platonóv; en 1887 escribe la obra Ivánov, que tiene sólo cierto éxito en su estreno. En 1888 empieza a escribir pequeñas obras en un acto, al que él llama “bromas escénicas”, de las cuales la más famosa tal vez sea El oso, la cual gozó de gran éxito y debido a eso, el autor le llegó a llamar cariñosamente “mi vaca lechera”.
Actualmente, Chéjov es considerado un maestro indiscutible del cuento y la novela corta, pero también una figura indispensable para el mundo del teatro, no sólo por sus ya mencionadas obras cortas, sino sobre todo, por sus cuatro grandes obras que escribió al final de su vida: La gaviota (1896), El tío Vania (1899), Las tres hermanas (1900) y El jardín de los cerezos (1903).
En su libro del mismo título, Harold Bloom dice que Shakespeare es “el inventor de lo humano”; en mi opinión, casi 300 años después, Chéjov lo vuelve a inventar, dejándonos en sus cuentos y obras de teatro una muestra de exquisita sensibilidad, con personajes- personas- que al igual que la mayoría de la gente, anhela la felicidad, tienen la esperanza de llenar de alguna manera el vacío que existe en sus vidas, aman, desean, sufren, lloran, siempre en espera de que sus vidas no terminen en la más absoluta soledad.
Deseo con este montaje, rendir un pequeño homenaje a un gran escritor, a uno de los que más admiro y siempre es un deleite leerlo. Un pequeño homenaje ya que en el 2010, se celebran 150 años de su nacimiento.
L. C.